No es país para zurdos
Me prometí no volver a escribir hasta encontrar piso y hoy tengo una buena noticia que contar, por fin he encontrado una habitación para alquilar, voy a vivir con dos chicas de arquitectura. El apartamento está en el centro de la ciudad que es donde viven la mayoría de los estudiantes, la universidad de queda un poco más lejos, porque está digamos en el extrarradio. Además, tengo la alegría multiplicada por dos porque he aprobado análisis del discurso. Por si fuera, poco el 29 de marzo recibo mi primera visita desde España. Está claro que las buenas noticias vienen juntas, he tenido buen comienzo de semana :)
Ayer fue mi primer día de facultad. La universidad es enorme y es un espacio precioso para pasear, me he perdido yo no se cuántas veces, he tenido que andar de un sitio para otro buscando a un coordinador o a un profesor, a que alguien me hiciera la matrícula y a que alguien me la validara. Después de diversos paseos por fin me asignaron un coordinador y de repente, sin comerlo ni beberlo me he visto involucrada en un proyecto de la Unesp que llama PET dedicado a desarrollar productos comunicativos adecuados a diversos públicos, para difundir contenidos internos y externos en los diferentes medios de comunicación de Bauru así como los propios de la facultad. Dentro del organigrama del proyecto mi tarea sería como colaboradora en la Assesoria de Imprensa, es decir, formaría parte de la divulgación de las diferentes informaciones. La realidad es que el proyecto es ambicioso y hay que dedicarle bastantes horas, teniendo en cuenta el detalle del idioma, ahora mismo me viene un poco grande (apenas se reproducir tres frases con sentido) pero tengo esperanzas y espero que mi colaboración se haga realidad pronto, yo por si acaso he dicho que me gusta mucho la fotografía.
Seguimos hablando de la facultad, he asistido a mi primera clase en portugués, a las 14h de la tarde y con una temperatura bastante alta. Aquí las aulas no tienen aire acondicionado, ni las aulas ni la mayoría de los sitios, pero me estoy acostumbrando porque lo cierto es que hemos ido a la sala de ordenadores que sí que tiene aire, he sentido frío y he vuelto a casa con la garganta dolorida. Sí que hay una cosa que no me ha gustado mucho, aquellos que me conocen sabrán que soy zurda y en la facultad, las clases tienen las típicas sillas con mesa incorporada a la derecha, es decir, que para mí que soy zurda es una putada y encima las clases "sólo" duran 4h, menos mal que mi destreza lingüística portuguesa no me da todavía para escribir el Quijote, aún así, resulta bastante incómodo.
Durante la semana pasada no he hecho nada especial,he dedicado la mayoría de mi tiempo a buscar habitación, llamar a unos y a otros y mandar mensajes vía facebook. La idea de no tener habitación después de dos semanas aquí empezaba a preocuparme y sobre todo me estaba robando el sueño. Ahora me da pena irme de esta casa porque ya empezaba a hacerme con una vida aquí, pero estoy muy cerca, a tan solo dos cuadras, así que podré venir bastante a menudo a hacer tortilla de patatas. También voy a echar de menos a Mimí, la gatinha que vive aquí, tiene apenas un año y adora jugar con las chapas de la cerveza, es más, su comportamiento es más propio de un can que de una especie felina. Le tiras la chapa e instantáneamente te la devuelve para que se la vuelvas a tirar.
En el último capítulo os conté que iba a hacer un salmorejo, pues bien, fue un éxito, así que me animé con la tortilla de patatas, os parecerá sorprendente, pero han sido las primeras tortillas de patatas que he hecho en mi vida y han tenido que ser en territorio brasileño, la verdad es que me salieron bastante gustosas, repetiré pronto. Ahora el pueblo aclama paella, pero ahí ya no me la juego, prefiero esperar que venga algún valenciano. A las tortillas de patatas no me dio tiempo a hacerle foto.
Hoy hago la mudanza, bueno mudanza por llamarlo de alguna manera porque tan solo tengo que cerrar mis dos maletas, coger mi flexo-tucán salir a la puerta de la calle que alguien me de un empujón y llegar al piso. En los próximos días os enseñaré fotos de Bauru desde mi décimo piso!
lunes, 27 de febrero de 2012
martes, 21 de febrero de 2012
Día 9: 22 de febrero
Carnaval Carnaval
Yo no he visitado ninguno de los principales carnavales en Brasil, no he estado en Sao Paulo ni en Río, tampoco en Salvador de Bahía ni en Olinda, me he quedado en Bauru, estoy siendo ferozmente atacada por un dolor de muelas que apenas me deja dormir, si la cosa continúa así voy a tener que hacer una visita a un dentista.
En cambio, me he tragado diversos desfiles vía tv, he visto el espectáculo en el sambódromo de Sao Paulo y el carnaval de calle de Río de Janeiro, se calcula que más de 2.000.000 de personas estaban en la calle festejando la archiconocida fiesta de Brasil. En Salvador de Bahía tampoco se lo montan muy mal. He aprendido que en los desfiles de carrozas participan las principales escuelas de samba brasileñas, cada una de ellas hace un homenaje a cualquier personalidad o entidad, por ejemplo, una de ellas homenajeaba al ex mandatario Lula Da Silva, otra al escritor Jorge Amado, otra de ellas a un personaje brasileño que se ha hecho bastante famoso, era un barrendero del sambódromo que siempre animaba el cotarro, de la noche a la mañana se hizo muy conocido y hasta le han dedicado una carroza. El espectáculo está servido. También he visto en las noticias la cara menos amable de los carnavales, actos de vandalismo, gente quemando a golpe cóctel molotov la carroza de La Perla Negra o intentando asaltar a los miembros del jurado que hoy determinan cuál es la carroza ganadora del Carnaval 2012.
En lugar de asistir a ninguna de estas multitudinarias concentraciones, el domingo nos fuimos a un club naútico con camping cercano a Pederneiras, por ahí pasa el río Tieté y es lo más cerca de la playa que puedo estar. El sitio era bastante agradable, verde por todos lados, muchísimos árboles y el río esperándonos para darnos un baño. El camping tenía un precio de 15rb (unos 7,5€) por persona. Había bastante gente, barbacoa, piscina, cerveza y caipirinha. Cuando llegó la noche, comenzó a amenazar la lluvia y los mosquitos y miles de bichos raros, así que al final y contra todo pronóstico regresamos a casa, pero pasamos un buen día.
Hoy ya terminan los carnavales y espero que en esta semana pueda encontrar por fin mi sitio para instalarme definitivamente, aquí en esta casa estoy muy bien, pero no me puedo quedar para siempre. En breve voy a cenarme el bocadillo típico de mi ciudad, se llama Bauru (muy original) y es la receta que llevo a Casimiro Pinto a lo más alto. Exportó este sándwich por todo Brasil y se hizo bastante famoso y bastante rico según tengo entendido. Viene a ser algo como esto:
Seguimos hablando de comida porque mañana voy a hacer un salmorejo cordobés aquí, a ver si extiendo la receta y me lleva a la fama, mañana os pondré una foto con el resultado y os diré si mis compañeros han quedado satisfechos con la receta.
Yo no he visitado ninguno de los principales carnavales en Brasil, no he estado en Sao Paulo ni en Río, tampoco en Salvador de Bahía ni en Olinda, me he quedado en Bauru, estoy siendo ferozmente atacada por un dolor de muelas que apenas me deja dormir, si la cosa continúa así voy a tener que hacer una visita a un dentista.
En cambio, me he tragado diversos desfiles vía tv, he visto el espectáculo en el sambódromo de Sao Paulo y el carnaval de calle de Río de Janeiro, se calcula que más de 2.000.000 de personas estaban en la calle festejando la archiconocida fiesta de Brasil. En Salvador de Bahía tampoco se lo montan muy mal. He aprendido que en los desfiles de carrozas participan las principales escuelas de samba brasileñas, cada una de ellas hace un homenaje a cualquier personalidad o entidad, por ejemplo, una de ellas homenajeaba al ex mandatario Lula Da Silva, otra al escritor Jorge Amado, otra de ellas a un personaje brasileño que se ha hecho bastante famoso, era un barrendero del sambódromo que siempre animaba el cotarro, de la noche a la mañana se hizo muy conocido y hasta le han dedicado una carroza. El espectáculo está servido. También he visto en las noticias la cara menos amable de los carnavales, actos de vandalismo, gente quemando a golpe cóctel molotov la carroza de La Perla Negra o intentando asaltar a los miembros del jurado que hoy determinan cuál es la carroza ganadora del Carnaval 2012.
En lugar de asistir a ninguna de estas multitudinarias concentraciones, el domingo nos fuimos a un club naútico con camping cercano a Pederneiras, por ahí pasa el río Tieté y es lo más cerca de la playa que puedo estar. El sitio era bastante agradable, verde por todos lados, muchísimos árboles y el río esperándonos para darnos un baño. El camping tenía un precio de 15rb (unos 7,5€) por persona. Había bastante gente, barbacoa, piscina, cerveza y caipirinha. Cuando llegó la noche, comenzó a amenazar la lluvia y los mosquitos y miles de bichos raros, así que al final y contra todo pronóstico regresamos a casa, pero pasamos un buen día.
Hoy ya terminan los carnavales y espero que en esta semana pueda encontrar por fin mi sitio para instalarme definitivamente, aquí en esta casa estoy muy bien, pero no me puedo quedar para siempre. En breve voy a cenarme el bocadillo típico de mi ciudad, se llama Bauru (muy original) y es la receta que llevo a Casimiro Pinto a lo más alto. Exportó este sándwich por todo Brasil y se hizo bastante famoso y bastante rico según tengo entendido. Viene a ser algo como esto:
Seguimos hablando de comida porque mañana voy a hacer un salmorejo cordobés aquí, a ver si extiendo la receta y me lleva a la fama, mañana os pondré una foto con el resultado y os diré si mis compañeros han quedado satisfechos con la receta.
sábado, 18 de febrero de 2012
Día 4: 17 de febrero
Después de llevar varios días en la ciudad y no haber visto el sol, hace un par de días un rayo de sol me despertó y entró por mi ventana. Desde entonces la temperatura ha sido de unos 30/35 grados, estoy en una ciudad de interior y el calor se hace más latente.
Aún sigo de ocupa en casa de Tom y Fernanda,pues mis resultados después de haber visto tres pisos no han sido muy satisfactorios, una de las habitaciones era solo para estar hasta abril, así que no me interesa, el otro cuarto que he visto está lleno de humedades. El último que he visitado hoy tiene muy buena pinta, tiene piscina y un cuarto mu mono que no necesitaría amueblar, tiene cama, escritorio, armario y silla (la mayoría de los pisos para alquilar aquí son sin amueblar). Si por mí fuera me hubiera mudado esta tarde mismo, pero ya han visto el piso algunas personas y otras están por verlo así que estoy a la espera de ver si he sido seleccionada o no. Mientras tanto, no dejo de buscar.
Esta mañana he hecho varias llamadas de números que cogí en un tablón de anuncios para alquilar habitación y he tenido que desnvolverme en portugués y por teléfono, sin comunicación no verbal, tengo que decir que no ha estado tan mal, he sido capaz de quedar con un chico para que me recogiera y ver el piso, todo un logro.
He salido durante el día a conocer la ciudad, el centro que es lo que ahora mismo tengo más cerca. Hay muchas tiendas y las cosas son más baratas, a excepción de las cosas de higiene tipo desodorante, champú y la ropa vaquera que también es mucho más cara.
En muchas tiendas hay un hombre con un micrófono que se dedica a contar las mejores ofertas de la tienda casi cantando, es una figura que no hay en España, ahora que estamos en crisis podríamos crear ese nuevo puesto de trabajo.
Para sentirme una bauruense más, me he comprado algunas prendas de ropa en la tienda Marisa, sé que el nombre no es especialmente atractivo, pero tengo que adaptarme en todos los sentidos. También me he comprado un flexo con forma de tucán, es increíble, eu adorei! Aquí os muestro una foto. Mi cámara se ha dado cuenta de que Bauru no está tan mal y ha decidido seguir funcionando, sinceramente se lo agradezco.
También visité hace un par de días la universidad con Fernanda, es un campus bastante grande con muchísimas zonas verdes y animales paseando a su antojo. Todas las carreras están juntas así que supongo que habrá muchísimos estudiantes, como todavía no han empezado las clases, no había mucha gente.
Ahora me voy al Grito Rock una serie de conciertos que se celebra a la vez en más de 200 ciudades sudamericanas, así que os dejo, voy a ver cómo está el ambiente rockero por Bauru, os sigo informando y os sigo echando de menos a todos!
Aún sigo de ocupa en casa de Tom y Fernanda,pues mis resultados después de haber visto tres pisos no han sido muy satisfactorios, una de las habitaciones era solo para estar hasta abril, así que no me interesa, el otro cuarto que he visto está lleno de humedades. El último que he visitado hoy tiene muy buena pinta, tiene piscina y un cuarto mu mono que no necesitaría amueblar, tiene cama, escritorio, armario y silla (la mayoría de los pisos para alquilar aquí son sin amueblar). Si por mí fuera me hubiera mudado esta tarde mismo, pero ya han visto el piso algunas personas y otras están por verlo así que estoy a la espera de ver si he sido seleccionada o no. Mientras tanto, no dejo de buscar.
Esta mañana he hecho varias llamadas de números que cogí en un tablón de anuncios para alquilar habitación y he tenido que desnvolverme en portugués y por teléfono, sin comunicación no verbal, tengo que decir que no ha estado tan mal, he sido capaz de quedar con un chico para que me recogiera y ver el piso, todo un logro.
He salido durante el día a conocer la ciudad, el centro que es lo que ahora mismo tengo más cerca. Hay muchas tiendas y las cosas son más baratas, a excepción de las cosas de higiene tipo desodorante, champú y la ropa vaquera que también es mucho más cara.
En muchas tiendas hay un hombre con un micrófono que se dedica a contar las mejores ofertas de la tienda casi cantando, es una figura que no hay en España, ahora que estamos en crisis podríamos crear ese nuevo puesto de trabajo.
Para sentirme una bauruense más, me he comprado algunas prendas de ropa en la tienda Marisa, sé que el nombre no es especialmente atractivo, pero tengo que adaptarme en todos los sentidos. También me he comprado un flexo con forma de tucán, es increíble, eu adorei! Aquí os muestro una foto. Mi cámara se ha dado cuenta de que Bauru no está tan mal y ha decidido seguir funcionando, sinceramente se lo agradezco.
También visité hace un par de días la universidad con Fernanda, es un campus bastante grande con muchísimas zonas verdes y animales paseando a su antojo. Todas las carreras están juntas así que supongo que habrá muchísimos estudiantes, como todavía no han empezado las clases, no había mucha gente.
Ahora me voy al Grito Rock una serie de conciertos que se celebra a la vez en más de 200 ciudades sudamericanas, así que os dejo, voy a ver cómo está el ambiente rockero por Bauru, os sigo informando y os sigo echando de menos a todos!
miércoles, 15 de febrero de 2012
Día 1: 13 de febrero
Amanece en Sao Paulo
Hay tantísimas cosas que me gustaría decir que no se muy bien por dónde voy a empezar. En primer lugar quería agradecer a Juande que se acercara a recogerme en el aeropuerto y a Pablo también por hacerme un hueco en su casa en Tatuapé. Dicho esto, voy a contaros mis primeras impresiones, que como bien dice Rafael González Galiana no son opiniones, si no sensaciones poco valiosas para el análisis del discurso, pero muy interesantes comunicativamente hablando. Apuesto que si el año pasado no hubiera visitado Cuba el impacto hubiera sido mucho mayor, sé que las comparaciones son odiosas, pero es lo más cerca de Sudamérica que había estado. Si alguien me pidiera una sola palabra para describir lo que ví, utilizaría Contrastes. Ayer salimos (Juande, Pablo y yo) a ver el fútbol en un lugar llamado La Tapa en la Rua Serra da Japi, por el nombre os podréis imaginar el tipo de bar que era. Un lanchonete (bar) típicamente español, con su cartel de Curro Romero y Rivera Ordóñez, una peineta y un mantón y un puñado de fotos de Madrid. Una vez finalizado el fútbol fuimos a cenar unos pinchos, me vi obligada a pedir uno de Picanha, si no lo pido mi padre me mata. Estaba bueno aunque Pablo me ha dicho que los encontraré bastante mejores. Después de la cena me quedaban fuerzas para poco más. Descansé durante nueve horas como una reina y directamente a por mi siguiente etapa del tour: llegar a mi ciudad de destino, Bauru.
Juande me ha acompañado hasta la estación de metro de Carrao hasta Barrafunda para poder coger el autobús que me llevará a mi ciudad. A partir de aquí me las apaño yo solita. La estampa ha sido digna de admirar. Imaginadme a las 7:30 de la mañana (hora punta) intentando coger un metro que se dirige al centro neurálgico y de negocios de una ciudad de 12.000.000 de habitantes, pero no os olvideis de que voy acompañada por 33,5kg divididos en dos maletas y una mochila de unos 10kg de peso. Como la prisa mata y aquí es lo único que no me persigue estuve esperando a que pasaran un vagón de metro más o menos desahogado. Matemáticamente hablando era imposible incluirme en ninguno de los vagones que pasaban por la estación, así que me senté a esperar tal y como me recomendó un policía, no tuvo que convencerme. El tránsito de vagones era incesante, pero mayor era el flujo de gente empujando para lograr un hueco.
Después de unos 25 minutos llega un tren menos masificado y el policía amablemente me invita a entrar y me ayuda con mi equipaje. Una vez dentro y pasadas dos estaciones el vagón vuelve a su estado natural de aquí no cabe ni una puta personita más, yo me aferro a mis maletas como a mi más preciado tesoro, me quito el sudor de la frente y disfruto. Todo el mundo se baja el República y por fin tomo asiento para las tres o cuatro paradas que me restan. Llego a la estación de bus, compro mi billete para Bauru y me voy a desayunar el primer zumo de frutas tropicales que cae en mi estómago, os contaría de qué era el zumo, pero ni yo misma lo sabía, solo se que tenía fresa.
Sobre las 14h estoy en suelo bauruense. Caio e Ista vienen a recogerme a la estación y me llevan a comer. Estaban en una reunión de amigos comiendo y para mi sorpresa hay un chico y una chica de España, sí ella es la chica cuyo nombre no me quisieron dar en la universidad, pero no ha hecho falta porque ha estado entre las primeras personas que he conocido.
Todo el mundo es muy amable, pasamos la tarde y parte de la noche en una república, que es como llaman aquí a los pisos de estudiantes. Me bebo mis primeras caipirinhas y me tomo mis primeros chupitos de pinga. Ya es hora de irse a dormir, me quedo en casa de un chico y una chica, él es Tom y ella Fernanda.
En definitiva, aquí parece que se va a estar muy bien, lo que no quita que eche de menos muchas cosas de España. A la única que parece no haberle sentado muy bien el viaje es a mi cámara de fotos, que ha optado por dejar de funcionar, no le gusta el clima.
Os seguiré contando mi vida al detalle, os echo de menos a todos y me encantaría que estuviésis aquí.
Hay tantísimas cosas que me gustaría decir que no se muy bien por dónde voy a empezar. En primer lugar quería agradecer a Juande que se acercara a recogerme en el aeropuerto y a Pablo también por hacerme un hueco en su casa en Tatuapé. Dicho esto, voy a contaros mis primeras impresiones, que como bien dice Rafael González Galiana no son opiniones, si no sensaciones poco valiosas para el análisis del discurso, pero muy interesantes comunicativamente hablando. Apuesto que si el año pasado no hubiera visitado Cuba el impacto hubiera sido mucho mayor, sé que las comparaciones son odiosas, pero es lo más cerca de Sudamérica que había estado. Si alguien me pidiera una sola palabra para describir lo que ví, utilizaría Contrastes. Ayer salimos (Juande, Pablo y yo) a ver el fútbol en un lugar llamado La Tapa en la Rua Serra da Japi, por el nombre os podréis imaginar el tipo de bar que era. Un lanchonete (bar) típicamente español, con su cartel de Curro Romero y Rivera Ordóñez, una peineta y un mantón y un puñado de fotos de Madrid. Una vez finalizado el fútbol fuimos a cenar unos pinchos, me vi obligada a pedir uno de Picanha, si no lo pido mi padre me mata. Estaba bueno aunque Pablo me ha dicho que los encontraré bastante mejores. Después de la cena me quedaban fuerzas para poco más. Descansé durante nueve horas como una reina y directamente a por mi siguiente etapa del tour: llegar a mi ciudad de destino, Bauru.
Juande me ha acompañado hasta la estación de metro de Carrao hasta Barrafunda para poder coger el autobús que me llevará a mi ciudad. A partir de aquí me las apaño yo solita. La estampa ha sido digna de admirar. Imaginadme a las 7:30 de la mañana (hora punta) intentando coger un metro que se dirige al centro neurálgico y de negocios de una ciudad de 12.000.000 de habitantes, pero no os olvideis de que voy acompañada por 33,5kg divididos en dos maletas y una mochila de unos 10kg de peso. Como la prisa mata y aquí es lo único que no me persigue estuve esperando a que pasaran un vagón de metro más o menos desahogado. Matemáticamente hablando era imposible incluirme en ninguno de los vagones que pasaban por la estación, así que me senté a esperar tal y como me recomendó un policía, no tuvo que convencerme. El tránsito de vagones era incesante, pero mayor era el flujo de gente empujando para lograr un hueco.
Después de unos 25 minutos llega un tren menos masificado y el policía amablemente me invita a entrar y me ayuda con mi equipaje. Una vez dentro y pasadas dos estaciones el vagón vuelve a su estado natural de aquí no cabe ni una puta personita más, yo me aferro a mis maletas como a mi más preciado tesoro, me quito el sudor de la frente y disfruto. Todo el mundo se baja el República y por fin tomo asiento para las tres o cuatro paradas que me restan. Llego a la estación de bus, compro mi billete para Bauru y me voy a desayunar el primer zumo de frutas tropicales que cae en mi estómago, os contaría de qué era el zumo, pero ni yo misma lo sabía, solo se que tenía fresa.
Sobre las 14h estoy en suelo bauruense. Caio e Ista vienen a recogerme a la estación y me llevan a comer. Estaban en una reunión de amigos comiendo y para mi sorpresa hay un chico y una chica de España, sí ella es la chica cuyo nombre no me quisieron dar en la universidad, pero no ha hecho falta porque ha estado entre las primeras personas que he conocido.
Todo el mundo es muy amable, pasamos la tarde y parte de la noche en una república, que es como llaman aquí a los pisos de estudiantes. Me bebo mis primeras caipirinhas y me tomo mis primeros chupitos de pinga. Ya es hora de irse a dormir, me quedo en casa de un chico y una chica, él es Tom y ella Fernanda.
En definitiva, aquí parece que se va a estar muy bien, lo que no quita que eche de menos muchas cosas de España. A la única que parece no haberle sentado muy bien el viaje es a mi cámara de fotos, que ha optado por dejar de funcionar, no le gusta el clima.
Os seguiré contando mi vida al detalle, os echo de menos a todos y me encantaría que estuviésis aquí.
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